lunes, 21 de junio de 2021

La Cuenta Bancaria Emocional



En el libro de Stephen R. Covey; “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” viene un concepto que me gustó bastante y considero bastante cierto.
El concepto de “la cuenta bancaria emocional”. Les contaré brevemente al respecto.

Si yo conozco a alguien y ya que establezco una relación con esa persona; (de amistad, noviazgo, de colegas, compañeros, familia, etc.) abro una “cuenta bancaria emocional” con ésa persona en ése momento.  
A medida que ésa cuenta avanza en depósitos, yo puedo contar con los intereses que me genera; los cuales me regresan como resultado; la confianza que ésa persona tiene en mí.
Si tengo un “buen historial” en mi cuenta; entonces la comunicación fluye y la relación también.
Cuando yo voy haciendo “retiros”, (dejo plantada a la persona, la trato con poco respeto, no pido disculpas cuando llego con extremo retraso a las citas; hago lujo de desplantes y mis reacciones son exageradas –grito o me enojo en exceso-, no lo respeto, me burlo, le miento, hablo mal de ésa persona a sus espaldas, actúo hipócritamente, etc.etc.) La cuenta disminuirá sin remedio y sin retorno.
Puede ser también que no existan ésas groserías, ésas “traiciones”, o ésas mentiras. Pero simplemente… ya ha pasado tiempo y no se ven “depósitos”, no se vé el interés. A ésa persona ya lo le llamas, ya no le envías aunque sea un mensaje para saludarla, no hay ocasiones de conversar, hay un abandono de la relación. La relación se vá deteriorando.

Si tienes una relación y no la cuidas haciendo “depósitos emocionales”, no se podrá sostener la confianza y la intimidad.
Si la relación vá empeorando, los depósitos son nulos y los retiros se van haciendo más frecuentes, la relación se erosiona hasta el punto de convertirse en una relación hostil y de que al verse, estén las dos personas a la defensiva; clara y llanamente se haga evidente que no se “tragan”.
En cambio, con una relación donde existe tanta cercanía, como la del matrimonio o  nuestros hijos, los depósitos emocionales deben ser constantes, ya que tenemos interacciones diarias con éstas personas, y las expectativas que ellos tienen de nosotros son más altas. La buena noticia es que los depósitos que damos a veces nos son regresados con creces y automáticamente; son ésas las relaciones que mayores intereses y mayor rendimiento nos generan.
Esto es en especial cierto con los adolescentes; si tienes un hijo adolescente y sólo hablas con él para regañarlo; y tus conversaciones con él(ella) son parecidas a esto “Limpia tu cuarto”, “¿Por qué tan bajas tus notas?” , “¿Ya sacaste la basura?”.. al cabo de un tiempo los retiros son mucho mayores que los depósitos. Si tu hijo en éste momento está deseoso de expresar una duda fuerte acerca de su vida, o necesita un consejo, lo triste es que la confianza esté tan erosionada, que simplemente prefiera ir a pedir consejo en otro sitio.
Tu puedes ofrecerle el mejor consejo, y con todo el desinterés y con todo el amor, y mil veces mejor que cualquier amigo de su edad, más; simplemente para que se dé ése espacio de comunicación, debía haber habido un balance positivo en tu cuenta bancaria emocional con tu hijo.
Inicia de poco en poco preguntándole cómo le fue en su día, interesándote por los temas que le apasionan o haciendo una actividad juntos; al principio puede que se le haga raro; más a medida que esos detalles vayan sumándose y seas constante, construirás una relación mucho mejor con tu hijo(a).
Recuerda que construir o reconstruir una relación lleva tiempo; no se arregla comprando regalos caros, o dedicándole todo un día a ésa persona, la constancia es básica.
Pero finalmente verás los magníficos resultados.
Espero que te haya gustado y hayas disfrutado éste aporte. 


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