miércoles, 17 de enero de 2024

El samurái y el monje.


En una ocasión, un aguerrido samurái fue a ver a un pequeño monje, el cual vivía retirado en medio de las montañas.

-Monje- dijo con el tono rudo- "enséñame acerca del cielo y el infierno."
Sin levantarse del lugar donde se encontraba sentado, el monje observó de arriba abajo al poderoso guerrero, dirigió luego la mirada a las colinas, y le respondió con desprecio:
-"¿Enseñarte a ti? ¿acerca del cielo y el infierno? No te podría enseñar nada eres orgulloso , superficial, un bruto. Eres un desgraciado, una vergüenza para los otros samuráis. Retírate y déjame de una buena vez en paz."
El samurái se puso furioso ante tal desprecio. Se incendió por dentro, se llenó de rabia. Dando un paso para delante desenvainó la espada y la dirigió hacia el monje, preparándose para darle muerte de un solo golpe.
- "Eso.. éso es el infierno!" - dijo entonces tranquilamente el monje.
El samurái se quedó pasmado. La compasión y entrega de ese pequeño hombre, dispuesto a ofrecer su vida para darle esa enseñanza y mostrarle el infierno, le conmovió.
El samurái bajó lentamente la espada, lleno de gratitud y de respeto, sintiéndose muy tranquilo y aliviado de no haberlo alcanzado a matar.
-"Y éso,.. éso es el cielo"- dijo el monje apaciblemente.
Reinterpretación libre tomada del libro "Inteligencia Emocional" de Daniel Goleman.
"NADA, EXCEPTO MIS PROPIOS PENSAMIENTOS ME PUEDEN PROPORCIONAR LA MAYOR FELICIDAD. Y NADIE PUEDE HACERME MÁS DAÑO A LA VEZ, QUE MIS PROPIOS PENSAMIENTOS."
Gracias por detenerte a leer. 💖

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